Al hablar de propósito nos vemos involucrados en la búsqueda constante de una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué sentido tiene para mí la vida? Porque es posible que estemos en este mundo viviendo en una constante monotonía, en la que aparentemente somos felices por tener abundancia, la cual no basta para subsanar el cuestionamiento de la esencia de nuestra existencia. Este vacío interior nos lleva a reflexionar sobre por qué estamos en el mundo y para qué fuimos creados (Isaías 43:7–21).
📖 Tabla de Contenido
La búsqueda del sentido de la vida 🔎✨
En esa búsqueda personal, podemos hallar infinidad de respuestas, pero, la que en realidad debería prevalecer en nosotros es aquella expresada en Efesios 1:11” En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.”
Haciendo referencia a la importancia de reconocer que Dios es soberano sobre todo lo creado y que por su inmenso amor fuimos predestinados para cumplir un propósito aquí, el cual no está muy lejos de lo que muchos buscamos, que no es mas que ser felices en todo el sentido de la palabra; Salmos 16:11, acudiendo entonces a los designios de nuestro Señor, partiendo de algo tan sencillo como compartir su amor y misericordia para con todos, así como él hizo con nosotros. (San Juan 1:16).
El propósito de Dios no cambia 🙏📖
En ese proceso trascendental, puede parecer que muchas cosas hayan cambiado, que el tiempo haya pasado, o que el espacio se haya transformado, a pesar de ello, podemos tener la plena seguridad que el propósito de Dios nunca cambiará porque uno de sus atributos es la inmutabilidad, esa que permite que sus palabras y promesas prevalezcan por los siglos de los siglos. (Santiago 1:17).
Es por ello que, si alguna vez recibes palabra santa por parte de un hermano, amigo o incluso por revelación, no la menosprecies, porque es palabra que proviene del mismísimo creador, aquel que, por su infinito amor y misericordia, quiere librarnos de las aflicciones que padecemos en este mundo lleno de fieras que esperan la mejor oportunidad para devorarnos, así como el leon acecha a su presa. (1 Pedro 5:8).
El Señor busca además restaurar nuestra vida a fin de que seamos testimonio vivo de su infinito y maravilloso poder, pero no por mérito propio, sino, por que todavía Dios extiende su mano misericordiosa para quienes demuestran su fidelidad, además, delante de su divinidad nosotros somos insignificantes y tampoco merecemos recibir algo de su parte, en definitiva, Dios sin nosotros, sigue siendo Dios, pero nosotros sin el Señor, somos menos que nada. (Efesios 2:8).
Buscar a Dios como prioridad espiritual ❤️✝️
Conociendo el Señor nuestra situación, como muestra de su gran amor y siendo Él maestro por excelencia, nos invita a que seamos seres integrales, atendiendo principalmente lo espiritual, así como dice la biblia " Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." (Mateo 6:33).
En este sentido, podemos ver que más allá de añadiduras, Dios nos pide que le busquemos a Él de todo corazón, que pongamos nuestra confianza en Él, porque solo así hallaremos paz en nuestra alma y se abrirán puertas de bendición que serán solo un aliciente en esa vida de propósito que Dios se ha trazado con cada uno.
Llamados a vivir y compartir el Evangelio 📢🔥
Y es que el propósito de Dios en nuestra vida recae en un versículo de la escritura en Marcos 16:15-16 15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. De acuerdo con los dones que cada uno recibe de Dios así será su obra para dar gloria a aquel que nos levanto de entre los muertos. (1 Pedro 4:10).
En el cumplimiento de ese propósito podemos impactar la vida de muchas personas con nuestra mera forma de actuar, podemos cambiar la percepción de muchos que ven la promesa de Dios reflejada en nosotros como una luz en medio de la oscuridad. (1 Pedro 2:9).
Pero la escritura también nos advierte en Mateo 7:16-20, 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
Haciendo alusión a la influencia de nuestro comportamiento en la vida de las personas que nos rodean, lo cual puede parecer insignificante y muchas veces puede pasar desapercibido, pero que en definitiva representa para ellos un estilo de vida, ya que, nos ven como un modelo a seguir, es esencial entonces reflexionar sobre el tipo de fruto que estamos cultivando y cosechando. (Gálatas 6:7).
Caminar en propósito con la ayuda de Dios y su iglesia 🛤️🌟
En ese trayecto de nuestro camino, Dios pone en medio personas que llegan a convertirse en más que amigos para nosotros, con las cuales se construyen fuertes lazos en el amor de Cristo y que representan ese padre, esa madre, y/o ese hermano que siempre soñamos tener, esa persona dispuesta a escucharnos y darnos un buen consejo en los momentos de aflicción.
Llama mucho la atención la forma en que Dios usa a estás personas para traernos consuelo y recordarnos que somos amados. Así mismo, Dios quita de en medio otras personas que solo representan una carga o un estorbo en ese propósito que ha sido predestinado para nuestra vida. (Marcos 10:29-30).
No debemos olvidar que incluso en tiempos pasados, y aún en nuestros días, el Señor constituye Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros con el objetivo de alcanzar ese propósito divino en la vida de cada uno de sus siervos, así como lo testifica la palabra en Efesios 4: 11-12, 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.
En ese orden de ideas, vemos entonces que más allá de regalarnos la salvación y la vida eterna por su buena voluntad, Dios también quiere que le sirvamos como fieles soldados, librando las batallas que sean necesarias en el camino hacia la construcción y el sostenimiento de su cuerpo, que es la iglesia. (2 Timoteo 2:4).
Esas
batallas son las que el señor nos advierte en (Efesios 6:11-12). Pero, así
mismo, nos alienta a que nos vistamos con la armadura de Dios para permanecer
firmes; porque, así como vemos que llega a nuestra vida el problema, así viene
con el mismo la salida. (Romanos 8:18).
Asimismo, en este tiempo Dios sigue extendiendo su mano para hacer lo mismo con todos nosotros, de acuerdo con los dones y talentos que por su amor y gracia nos han sido otorgados para servir de manera diligente y en el temor del Señor. Esto nos transporta al libro de Lucas en el capitulo 10, verso 2 donde dice: Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.
Dando a entender que existe en el mundo una necesidad inmensa por dar a conocer lo maravilloso de este evangelio y del poder infinito que esconde el nombre de nuestro único salvador Jesús de Nazaret, permíteme decirte querido lector que más allá de cualquier duda o temor que puedas tener, en el Señor todo es posible y en la medida que nos vamos acercando a ese propósito, Dios empieza a moldear nuestra vida hasta forjar en nosotros un carácter parecido al suyo. Así lo podemos evidenciar en el siguiente recopilatorio:
Efesios 2:10, 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Y en la carta a la iglesia en Corinto, el hermano Pablo declara con seguridad y plena convicción, después de haber vivido experiencias en el Señor: 2 Corintios 5:17, 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
El
apóstol Pablo, un hombre muy usado por Dios y lleno del Espíritu Divino afirma
a los hermanos en la carta a los Gálatas 2:20, 20 Con
Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y
lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me
amó y se entregó a sí mismo por mí. Esto nos hace pensar que fuimos
creados con el firme propósito de adorar el nombre del Señor Jesús mediante la
construcción de buenas obras para darle la gloria solamente a Él. (Romanos
11:36).
👍 ¡Me Gusta!






