Aunque muchas veces meditamos en el sentido que tiene para nosotros el hecho de vivir y con frecuencia nos hallamos inmersos o envueltos en una confusión que nos lleva por caminos sin rumbo, en los cuales podemos encontrar un poco de satisfacción momentánea, pero que no nos hacen sentir completamente felices; (Proverbios 14:12).
📖 Tabla de Contenido
- Confusión humana y sentido de la vida 🤔🌎
- Opiniones del mundo y propósito espiritual 🌍💭
- Éxito material y vacío espiritual 🏆💔
- El amor de Dios en Cristo ✝️❤️
- Perseverancia cristiana y destino eterno 🛤️♾️
Por eso querido lector, de acuerdo con lo que dice la palabra de Dios, en la carta a los Romanos; en el capítulo 8 versículo 28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. El sentido de la vida no está simplemente en el vivir, sino, en la forma como lo hacemos, en lo que creemos y lo que reflejamos, sabiendo que el centro de todo es el Señor Jesús. (Hechos 17:28).
La confusión del ser humano frente al sentido de la vida 🤔🌎
Muchas veces nos encontramos envueltos en una confusión que nos conduce por caminos sin dirección clara. Son caminos que prometen satisfacción inmediata, pero que no logran llenar el corazón ni dar plenitud verdadera. Esta realidad es común cuando intentamos hallar el sentido de la vida lejos de Dios.
La Palabra de Dios nos recuerda que no todo camino que parece correcto conduce al verdadero propósito. Cuando vivimos sin dirección espiritual, terminamos persiguiendo metas que no satisfacen el alma.
Opiniones del mundo y espejismos del propósito 🎭🔎🌫️
Podemos encontrar distintas opiniones con respecto al sentido de la vida o al por qué ocupamos un espacio en el universo, pero, permíteme decirte que en este laberinto de fieras salvajes en el que vivimos y al cual llamamos mundo, sin duda, vamos a tropezar con todo tipo de espejismos que aparentan ser la mejor opción para nuestra vida.
Logros humanos y vacío espiritual 🏆🌍💔
El cúmulo de logros personales, profesionales o materiales no representa plenitud de gozo ni tranquilidad para el ser espiritual. El alma permanece inquieta cuando el propósito de Dios no ocupa el centro de la vida.
Este vacío está ligado al llamamiento que Dios nos ha hecho, un llamado que no nace de nuestra voluntad ni de nuestras propias fuerzas, sino del amor y la misericordia divina: “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
El amor de Dios revelado en Cristo 💫❤️📖
Sin embargo, el cumulo de esos logros no representa plenitud de gozo, ni mucho menos tranquilidad para nuestro ser espiritual o para nuestra alma, lo cual está ligado con ese llamamiento que recibimos por parte de Dios para cumplir un propósito y no por nuestra voluntad ni con nuestras propias fuerzas, sino porque sin merecerlo Dios extendió su amor y misericordia. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”. (1 Juan 4:19). Siendo el calvario la mayor muestra de amor para con nosotros. (San Juan 3:16).
Perseverar hasta el final: el destino eterno 🏁✨👑
Para todo aquel que cree en su Creador, le obedece y permanece en Él hasta el final, está garantizado el regalo de la vida eterna, la salvación que proviene del Salvador de nuestras almas.
Así como en una carrera de atletismo se requieren horas de preparación, esfuerzo y lágrimas para alcanzar el premio, el caminar con Dios implica someter nuestra voluntad, soportar procesos y, en ocasiones, derramar lágrimas que nos motivan a perseverar. Nuestro galardón es la vida eterna en Cristo Jesús, tal como Él lo ha prometido (Juan 11:25–26).
Es por eso que a pesar de tanta riqueza y abundantes bendiciones: gozar de buena salud, contar con una familia y tener un empleo; no encontramos el destino correcto, ni el sentido de la vida, la plenitud de gozo y la felicidad que brota de un espíritu noble, simplemente porque tenemos los ojos puestos en lo superficial, dejando totalmente de lado al autor y consumador de la fe: Jesús nuestro Señor. (Hebreos 12:2).
Es de suma importancia resaltar que para todo aquel que cree a su Creador, le obedece y permanece en Él hasta el final, tiene garantizado el regalo de la vida Eterna o la salvación que proviene del Salvador de nuestras almas; porque, así como en una carrera de atletismo se requieren horas de preparación, esfuerzo y hasta lagrimas para alcanzar un premio después de cruzar la meta.
El caminar con Dios implica someter nuestra voluntad, soportar procesos y en ocasiones derramar lagrimas que nos motivan y ayudan a seguir perseverando por reclamar nuestro galardón, vida eterna en Cristo Jesús, porque así lo ha prometido El Señor. (San Juan 11:25-26).




